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Autoexigencia: qué es y cómo gestionarla.

A menudo escuchamos la palabra "exigencia" (y "autoexigencia"). Pero.. ¿Qué significa exactamente?


Según el vocabolario la exigencia es: 1. Requerimiento o necesidad forzosa para que se produzca una acción. 2. Pretensión caprichosa o desmedida.

La exigencia es querer hacer las cosas desde la perfección, sin espacio para el fallo.

Según Norbert Levy, autor de libro la Sabiduría de las emociones, es la calidad de relación entre EXIGIDOR (o exigente) y EXIGIDO.

También hay que tener en consideración la META que el exigente demanda alcanzar al exigido.

Aquí unos ejemplos: El exgidor/exigente podría ser el profe, el exigido el alumno, y la meta un test con resultados perfectos. El profe demanda al alumno de pasar el test con resultados perfectos (sin escuchar la voluntad del alumno).

O, el exigidor/exigente podrían ser el padre y la madre, el exigido el hijo, y la meta que el exigente demanda al exigido puede ser que entre a la mejor universidad, o que sea el más listo/guapo/inteligente entre sus amigos, o que tenga muy buenos resultados en el deporte.


profe que habla de pie y muchos alunmos jovenes escuchando sentados

La autoexigencia es cuando el exigido y el exigente coinciden, o sea, son la misma persona (tú). Ojo, en la mayoría de los casos, quien es autoexigente es también exigente hacia ləs demás, y viceversa.


Te invito a pensar en una situación en la cual hayas sentido que alguien estuviese pretendiendo algo de ti que igual tú no querías hacer o no tenías los medios por hacer. ¿Qué pasó? ¿Cómo te sentiste?

Puede que te estresaste, o frustraste, y incluso que te sentiste culpable por no querer/poder hacerlo.

Lo que sucede normalmente es que frente la demanda del exigente, el exigido al principio se adapta, luego se agota, se siente culpable por haberse agotado, y se estresa.

Aquí lo que pasa e que el estrés está hecho de “tienes que” que no escucha a quien lo va a hacer. El exigido y sus necesidades se vuelven invisibles a los ojos del exigente (aunque sean la misma persona).




martillo marron


Muchas veces el exigente es alguien que nos quiere, como una madre, un padre, una pareja, o tú mismə. Entonces.. ¿Por qué actúa así el exigente?

El exigente actúa así porque tiene unas creencias limitantes:

1. Para realizar el resultado (meta) basta con desearlo intensamente y demandar con fuerza al encargado (exigido) de realizarlo para que efectivamente lo logre.

En otras palabras, lo que el exigente cree es: querer es poder. Pero no es verdad, querer no es poder.

De hecho, querer es poner la energía en una dirección determinada.

Poder es tener los recursos para realizar la intención. Las dos cosas son muuuuy distintas.

Nos vas a poder escalar el Everest solo por quererlo, si quieres hacerlo tendrás que entrenarte mucho y llegar a tener las habilidades para ha

2. Lo que hago es lo que soy. Lo que soy hoy es lo que siempre seré. Cada error es un fracaso que afecta a los más profundo de mi identidad. Lo mismo vale aquí. NO ERES LO QUE HACES, ERES LO QUE ERES.


Te dejo esta pregunta para los momentos de alta autoexigencia: ¿Qué parte de tu ser estas poniendo en tu hacer que te hace estar tanto a la defensiva?


Por un lado, tanto la exigencia como la autoexigencia nos pueden empujar y motivar a obtener mejores resultados, por el otro tienen varios aspectos negativos y causan estrés y malestar. Entonces.. ¿existe una solución para la exigencia?

Bueno, más o menos. Podemos aprender a gestionarla.

En lugar de enfocarnos en apagar las voces de nuestra exigencia, por ejemplo, lo que podemos hacer es vivir desde la excelencia.

Como ya hemos visto, la exigencia es querer hacer las cosas desde la perfección, sin espacio para el fallo, y donde cualquier error se transforma en un fracaso. Mientras que la excelencia es cuidado y atención por hacer las cosas lo mejor posible; si no consigo la meta, voy mejorando y aprendiendo. Es disfrutar del camino. La exigencia pone el foco en lo que falta (enfoque resultado) mientras que la excelencia pone el foco en lo que hay (enfoque camino). El camino de la excelencia se acompaña de bienestar, satisfacción y alegría que produce la posibilidad de crear, de aprender. El camino en si se hace mucho más importante que la meta.

listado exigencia vs excelencia

Imaginate por ejemplo, que quieras bajar de peso 4 kilos antes del verano, y para hacerlo te inscribes a un gym, donde conoces a nuevos amigos, empiezas a cuidar de tu cuerpo y tu salud.

Ya es verano y has perdido 3 kilos.

- Si vives desde el autoexigencia te sentirás culpable, triste, frustrada e insuficiente por no haber perdido los 4 kilos. - Si vives desde la excelencia habrás disfrutado de tu camino, estarás muy contenta de haber conocido a gente nueva y haber aprendido a cuidar de tu cuerpo, y muy satisfecha de los resultados que conseguiste.

¿Una gran diferencia, verdad? ¿Que hacer entonces con las voces de nuestra auto-exigencia?

  • Reconocerlas, tener consciencia de ellas.

  • Conectar con nuestro propósito, objetivo/tarea.

  • Escuchar nuestra parte exigida, preguntarle y proponerle, animarla.

  • ¡Disfrutar del camino!

  • Praticar aceptación & paciencia.

  • Querernos mucho más!


Como siempre, con mucho amor, y incluso un poquito más,



corazon hecho de bolitas rojas


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